La ruta diaria de un vendedor ambulante

Las ventas informales es un trabajo que hoy en día muchos de los salvadoreños practican en el gran San Salvador. Alfredo Cañas cuenta ya con siete años de ofrecer su producto en los buses departamentales y urbanos. Con una familia de seis miembros, busca como aportar económicamente a su hogar.

Alfredo Cañas preparando en su hogar el producto que va a vender a los autobuses. Foto por: Raquel Salguero

Por Raquel Salguero

El reloj marca las nueve de la mañana, hora en la que Alfredo José Sánchez Cañas de veintisiete años de edad sale de su casa a vender su producto a los buses departamentales y urbanos. Trabajo que le ha ayudado a mantener a sus cuatros hijos y esposa durante siete años.

 

Según la investigación realizada en el 2005 por la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima FUNDASAL. El comercio informal es una actividad que posee un fuerte arraigo en la cultura salvadoreña. Esta costumbre fue heredada en los tiempos de la colonia, llegando hasta nuestros días, siendo el centro de la ciudad de San Salvador el lugar idóneo para la realización de este tipo de actividades. La influencia es debido a sus características, ya que, por este lugar circula el noventa por ciento de la ruta de autobuses del área metropolitana de San Salvador.

 

La necesidad económica lo llevó desde los diez años a ser vendedor ambulante. Es por eso que Alfredo comenta cómo es que llegó a obtener su negocio propio.

 

  • Trabajé desde los diez años en la tiendona vendiendo tomates y plátanos. A los once comencé a ayudarle a mi madre en su venta. Luego, a los dieciocho años decidí comenzar mi negocio propio. Me gustó porque vi el dinero a diario, además me gustó andar en las calles y no estar atado a una empresa privada donde muchas veces pagan menos de lo que gano a diario.

Dos de cada tres salvadoreños ocupados en actividades no agrícolas se desempeñan en el sector informal de la economía, siendo ésta la cuarta proporción más alta entre los países centroamericanos, indica la quinta edición del Informe Estado de la Región en Desarrollo Sostenible, que se presentó a principios del mes de agosto de 2016 en Guatemala, según una nota publicada por el Diario el Mundo.

Los dulces de miel, de eucalipto, los bombones y los bianchi son los que vende en los buses urbanos. La oferta o “cachada” como comúnmente se conoce, la vende en los buses departamentales.

 

  • Cómo sabe que producto vender en cada bus
  • En los buses departamentales es la oferta porque las personas van de viaje y necesitan cosas de uso personal, es por eso que los trabajo por la mañana. En los urbanos los dulces, porque las personas se conducen a su trabajo o vienen de trabajar y muchas veces quieren llevar algo a sus hijos y por eso los trabajo por la tarde.

Alfredo gana a diario quince dólares, sin embargo, no todos los días las ventas son buenas y es entonces que gana ocho dólares. De los quince dólares de ganancia ocupa siete para necesidades del hogar, ahorra siete y se queda con un dólar que lo utiliza para los pasajes y agua durante el día.

 

La dificultad más grande de este vendedor es cuando llega el invierno, ya que le cuesta vender y llegar a su ganancia diaria.

 

  • Cuando llueve cuesta que el producto se venda. Por ejemplo, mi meta es vender 48 dólares. Si no llego a esa meta y solo he vendido 10 dólares en todo el día el dinero comienza a estancar. Otra es cuando de verdad no hay dinero en el bolsillo de las personas.

 

Para la revista de arquitectura y urbanismos de la UCA en El Salvador el 66 por ciento de población desempeña un trabajo informal. La falta de desarrollo económico sostenible del país, causan constantemente efectos desfavorables en la estructura de empleo para amplios sectores urbanos de la población, empujándolos al comercio informal como forma de sobre vivencia urbana.

El reloj ya marca las cuatro de la tarde y Alfredo se dirige al centro a comprar su producto para el día siguiente. La inversión que hace para su venta es de cincuenta dólares, treinta lo invierte en la oferta y veinte en los dulces.

 

Alfredo cada vez que termina su producto durante el dia, se conduce al centro a comprar. Cuando no lo termina  a terminarlo al día siguiente madruga, para hasta entonces ir al mercado y preparar la siguiente venta en alguna acera de la calle.

 

Una de las características de los vendedores informales, según FUNDASAL, es que una buena proporción son hombres (la tercera parte). Contrario a la tendencia general observada en otros grupos, donde predominan las mujeres, que ha llevado a la conclusión, generalmente aceptada, que el comercio informal es una actividad fundamentalmente femenina. Se puede decir que ha habido, entonces, un proceso de masculinización del pequeño comercio informal.

 

Al comprar la venta del día siguiente se dirige a su hogar, donde lo esperan sus cuatro hijos y esposa. Al llegar a su hogar su esposa prepara la cena y sus hijos le ayudan a Alfredo a preparar la venta del día siguiente. Cenan y siguen preparando la venta. Alfredo comenta que hay días que se acuestan a las doce de la media noche arreglando el producto

 

  • Mis hijos y esposa me ayudan a arreglar la venta, ellos meten la bolsita de la oferta el cepillo para niño y adulto y yo le agrego el hisopo, un lapicero a modo de hacer una oferta de cinco productos por un dólar. A diario hacemos alrededor de cincuenta ofertas y preparados los dulces en cada bolsita. Hay días que nos dormimos a las doce de la media noche.

 

FUNDASAL asegurá que las familias de los vendedores informales son pequeñas, entre cuatro y cinco miembros, con una proporción de jefes de hogar conformado por un 40 por ciento de mujeres y un 60 por ciento de hombres. El trabajo realizado por los comerciantes informales está siendo entendido como actividades temporales no heredada a los hijos, el 75 por ciento de los vendedores no quiere que sus hijos realicen este tipo de actividades.

 

El reloj marca ya las doce de la media noche. Es hora que Alfredo vaya a descansar junto con su familia, para ir a trabajar nuevamente a las nueve de la mañana a los buses departamentales y urbanos del gran San Salvador.

 

Alfredo José Sánchez Cañas asegura que seguirá en este negocio propio hasta que Dios le permita las fuerzas y la vida que a través de este trabajo quiere sacar a sus hijos adelante, pensando en que sus hijos serán mejor persona que él y no harán este mismo trabajo.18985160_1518650554851991_2078332199_n.jpg

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